La Hospitalización de un recién nacido, ya sea, por su prematurez o por patologías que ameritan intervención clínica, supone un alto nivel de estrés emocional y ansiedad, muy significativo para sus padres y familias. Esto, puede interferir en el desarrollo del vínculo parento-filial e incidir negativamente en el desarrollo psicomotor y afectivo posterior. La capacidad tanto de la madre como del padre y su familias a adaptarse a la situación de un bebé no sano y la calidad de la interacción temprana, es un factor de importantisimo valor para el desarrollo posterior del lactante. Por lo anterior, es fundamental nuestro rol de Psicólogos para promover y sostener en la familia, una relación vincular sana desde la UCI Neonatal.

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